RobotReencarnación: el extraño testimonio de una niña japonesa
Gemini, CC0

Los relatos de reencarnación infantil siguen alimentando un campo de investigación tan discreto como inquietante. En Japón, el profesor Ohkado Masayuki, especialista en lingüística, se ha dado a conocer por su trabajo dedicado a documentar y analizar casos en los que niños parecen recordar recuerdos de una vida anterior. Entre los numerosos casos que ha estudiado, uno investigado en profundidad a partir de 2015 sigue siendo particularmente impactante.

La historia comienza a principios de la década de 1990 con la muerte de una mujer llamada Midori, madre de tres hijos. Su fallecimiento en 1993 dejó a una familia sumida en el duelo, profundamente apegada a su memoria. Al año siguiente, su hija Atsuko se casó, se mudó y formó su propia familia. En 1996 nació una niña: Tae.

Desde muy temprana edad, Atsuko se sintió perturbada por una sensación extraña. Algo en el comportamiento y en las expresiones de su hija le recordaba intensamente a su propia madre. Era una impresión difusa pero persistente, que tomó un giro inesperado cuando Tae tenía solo dos años. Un día, Atsuko le mostró a su hija una fotografía de Midori y le dijo: «Esta es tu abuela». La respuesta de la niña fue inmediata y desconcertante: «Yo».

Ese momento marcó el inicio de una serie de acontecimientos inquietantes. La familia, practicante del zen, una tradición espiritual en la que la creencia en la reencarnación ocupa un lugar importante, no descartó de inmediato esa declaración. Sin dramatizarla, Atsuko comenzó a observar a su hija con mayor atención.

Un año más tarde, cuando Tae tenía tres años, Atsuko atravesó un periodo de profunda tristeza relacionado con el recuerdo de su madre fallecida. Un día, mientras caminaban juntas, la niña dijo espontáneamente algo que sacudió profundamente a su madre: «Tengo que animarla». Para Atsuko, esas palabras sencillas tuvieron un impacto emocional intenso. Más tarde explicaría que sintió, de forma breve pero poderosa, como si Midori hubiera regresado.

Intrigado por estos testimonios, el profesor Masayuki llevó a cabo una serie de entrevistas en profundidad, integrando este caso en sus investigaciones sobre relatos espontáneos de la infancia que sugieren una existencia anterior. Al igual que en muchos casos similares estudiados en todo el mundo, estos recuerdos parecieron desvanecerse con el paso del tiempo.

Cuando Masayuki volvió a entrevistar a Tae varios años después, al final de su adolescencia, la joven no conservaba ningún recuerdo de Midori ni de declaraciones relacionadas con una vida pasada. Las palabras pronunciadas en la primera infancia habían desaparecido, aparentemente borradas por el tiempo.

Para el investigador, este silencio posterior no invalida necesariamente la experiencia. Señala que muchos casos de este tipo comparten una característica común: recuerdos tempranos, a menudo vívidos y cargados de emoción, que se desvanecen gradualmente a medida que el niño crece y desarrolla una identidad propia.

Entre la creencia, la psicología y el misterio, la historia de Tae sigue planteando preguntas fundamentales sobre la memoria, la conciencia y la frontera incierta entre la experiencia individual y el legado invisible transmitido de generación en generación. Un campo de investigación donde, por ahora, las certezas siguen siendo escasas y la fascinación, persistente.


Tanatología - 31/01/2026 - Wakonda - CC BY 2.5


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