
El 20 de febrero, apenas un día después de que Donald Trump ordenara acelerar la desclasificación de documentos relacionados con los OVNI y los fenómenos extraterrestres, el servidor principal de The Black Vault fue completamente borrado. La desaparición masiva —cerca de 3,8 millones de archivos— fue revelada inicialmente por el Daily Mail y confirmada posteriormente por varios medios anglosajones.
El incidente provocó de inmediato una oleada de especulaciones dentro de la comunidad ufológica y más allá. Fundado y dirigido por John Greenewald, The Black Vault es uno de los mayores archivos independientes del mundo dedicados a documentos gubernamentales desclasificados, muchos de ellos obtenidos a través de solicitudes amparadas por la Ley de Libertad de Información (FOIA). Desde hace más de dos décadas, el sitio recopila, clasifica y publica miles de registros oficiales relacionados con los fenómenos aéreos no identificados.
En un comunicado, John Greenewald afirmó que no descarta por completo la hipótesis de un sabotaje, aunque considera más probable una explicación técnica: una operación de mantenimiento fallida por parte del proveedor de alojamiento. Según este último, la eliminación se debió a una “supresión voluntaria” causada por un error humano, y no a una corrupción de datos ni a un ciberataque dirigido.
Afortunadamente, no se ha producido ninguna pérdida definitiva. Todos los archivos estaban respaldados en servidores secundarios, lo que permitió restaurar rápidamente el sitio y su inmenso archivo documental.
Sin embargo, el momento del incidente resulta llamativo. El borrado del servidor se produjo menos de 24 horas después del anuncio presidencial que ordenaba una mayor transparencia y una publicación acelerada de los archivos clasificados sobre los OVNI, una decisión que ha reavivado el debate sobre el secretismo gubernamental.
Aunque por ahora no existe ninguna prueba concreta que vincule directamente ambos acontecimientos, su cercanía temporal ha alimentado las sospechas y ha reactivado antiguas teorías de ocultamiento. Greenewald llama a la prudencia: “El momento es sin duda extraño, pero sin pruebas sólidas, es más responsable considerar este suceso como un grave fallo técnico que como una interferencia deliberada”.
El episodio pone de relieve la vulnerabilidad de las infraestructuras digitales, incluso en grandes archivos independientes, así como la enorme sensibilidad política y mediática que rodea actualmente el tema de los fenómenos no identificados y la posible existencia de vida extraterrestre.
O.V.N.I. - 25/02/2026 - Wakonda - 